La papa trae dos problemas al mismo tiempo y jalan para lados contrarios. Suda, así que el empaque tiene que respirar. Y se enverdece con la luz, así que el empaque tiene que taparla. Una bolsa de polietileno transparente resuelve lo segundo y provoca lo primero; la malla abierta resuelve lo primero y deja el tubérculo al descubierto.
Por eso la mayoría de los programas de papa para autoservicio terminan en bolsa combo: una cara de película impresa que da sombra a parte del tubérculo y carga la marca, con una ventana de red que mantiene el aire corriendo y deja que el comprador vea lo que se lleva.